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Pequeños y hermosos mortales

martes, 1 de enero de 2013

▲108 Dejame sostener tu mano.



Tumblr_mfic1zyt0c1qhannlo1_1280_largeComúnmente cuándo corres, terminas cayendo; y cuándo te enamoras terminas sufriendo. 
Quizá y eso sea una severa ley de vida algo que no importa si lo mereces o no, te sucede y lo peor 
es que lastima a la vez que destroza tu alma. 
Sin embargo, hoy sólo quiero pedirte a ti y a la vida una sola petición, 
vengo a poner en peligro la inestabilidad de mi alma. 
Pero para ser felices muchas veces debemos poner todo de nosotros en riesgo, poner todas 
las cartas sobre la mesa, esperando que nuestra jugada sea lo suficiente o mejor que el adversario para ganar. 
Por ejemplo, hasta ahora todo lo que pensaba que era verdad en realidad era una mentira, 
por lo que hasta ahora tengo el valor de afrontar cada uno de los sentimientos que hay 
dentro de mi sin miedo y para no recriminarme en un futuro del que pude haber echo 
algo por nosotros,  por nuestro amor y sin embargo no lo hice. 
Y sé que hoy, ya nada ni nadie podrá doblegarme, no pueden hacerme sentir débil de nuevo, 
cuándo lo que siento por ti me da a cada minuto más fuerzas para seguir adelante. 
No quiero perder, no quiero suplicar, ni tampoco quiero llorar por el dolor del pasado. 
Quiero que poco a poco construyamos juntos, una barrera impenetrable para los demás; 
juntos ser aliados, y disfrutar de cada una de las cosas bellas de la vida, cosas que jamás 
disfrutamos y nunca tuvimos en cuenta. 
Tomar la fuerza que poseemos, tomar valentía de nuestro espíritu y ser y así mismo fusionarnos en uno solo.
 Mi alma, memoria y corazón no han olvidado todo lo que sufrieron antes de que aparecieras en mi camino, 
y sé que aunque lo intente no lo olvidará; pero gracias a ti ya  aprendieron a ocultar 
y esconder todo aquello, para que no me hiciera más daño. 
Anhelando juntos y cumpliendo  nuestros sueños pero siempre uno al lado del otro. 
Jamás había deseado tanto algo, cómo huir contigo experimentando por primera vez, 
esa sensación de libertad. 
Por favor, permíteme ser tu acompañante en lo que nos queda por recorrer, 
déjame sostener tu mano, y respirar tú aliento, compartiendo esas sensaciones y emociones, 
que armonizan a el alma y le dan paz a mi corazón.